Soberanía Alimentaria

Nuestra alimentación, lo que comemos, cómo accedemos a los alimentos, quién los produce y cómo se comercializan, cómo se regula y de qué normativas depende, desnuda todo un mecanismo que caracteriza nuestro sistema alimentario preponderante.

Podemos decir que la característica que subyace a este sistema a nivel mundial, de nuestra región y de Argentina, y del que depende la alimentación de la inmensa mayoría de la población que habita este planeta, está sentado sobre una concepción mercantil del alimento. Las razones del hambre, la malnutrición y las epidemias de enfermedades no trasnmisibles ligadas con el acceso deficitario a alimentos saludables, se pueden encontrar en esta misma raíz esencial que domina el sistema alimentario: los alimentos deben ser fundamentalmente buenos para vender y no necesariamente buenos para comer*.

Partiendo de este reconocimiento, nuestra Fundación Más Derechos por Más Dignidad, se propone trabajar en los aspectos quizá más sensibles de las dimensiones que conforman el sistema, con el fin de dotar a la sociedad de herramientas para el ejercicio del derecho a una alimentación adecuada, el fortalecimiento de experiencias de la sociedad civil vinculadas con otros modos de concebir y producir alimentos, amigables desde el punto de vista de la salud y el ambiente, la sistematización y puesta a disposición de todo el caudal de conocimiento que estas experiencias proveen y la educación para una nueva comensalidad, consciente de sus derechos y responsabilidades, como punto de partida para una política de Estado que coloque en el centro la alimentación como derecho humano fundamental.

* Marvin Harris (1999). “Bueno para comer. Enigmas de alimentación y cultura”. Alianza Editorial, Madrid

 

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